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Contaminantes y su dispersión

Contaminantes

Ozono troposférico (O3)

El ozono presente en la troposfera (la capa de atmósfera más cercana a la tierra) es un contaminante denominado secundario ya que proviene de la transformación química en la atmósfera, por efecto de la radiación solar, de algunos contaminantes primarios (en particular NO, NO2 y COV).

Las concentraciones más elevadas de ozono se dan en las horas centrales del día durante el verano, siendo mayores en las zonas rurales que en las aglomeraciones urbanas.

El ozono penetra en las vías respiratorias provocando tos, alteraciones pulmonares e irritaciones oculares. También tiene un efecto nocivo sobre la vegetación y algunos materiales. Asimismo contribuye al efecto invernadero.

Para más información sobre el ozono haga clic en este enlace.

Dispersión de contaminantes

La concentración de los contaminantes atmosféricos depende fundamentalmente de las condiciones de dispersión de la atmósfera.

La dispersión, es decir, el transporte de los contaminantes en el aire depende del estado de la atmósfera y de las condiciones meteorológicas (turbulencias atmosféricas, velocidad y dirección del viento, radiaciones solares, etc.). Diferentes tipos de fenómenos de dispersión de los contaminantes provocan bien acumulación en zonas próximas a los fuentes de emisión o transporte de los mismos a zonas más o menos alejadas.

La estabilidad atmosférica dificulta la dispersión de los contaminantes y, en consecuencia, contribuye a la acumulación de los mismos cerca de las fuentes emisoras. Las inversiones térmicas constituyen el caso más representativo de estabilidad atmósferica.

Existe una relación evidente entre la intensidad del viento y los niveles de concentraciones de los contaminantes. La dispersión de los contaminantes aumenta con la velocidad y la turbulencia del viento.

Inversiones térmicas

En general, la temperatura del aire disminuye con la altitud; las masas de aire más cercanas a la superficie terrestre al calentarse los gases se expanden y disminuyen su peso por unidad de volumen; al ser más ligeras ascienden hacia capas más altas; durante su ascensión se van enfriando progresivamente al tiempo que permiten una buena dispersión vertical de los gases y partículas. En condiciones de inversión térmica, las capas de aire en altitud son más calientes que las de los niveles cerca de la tierra, frenando la dispersión vertical de los contaminantes. Los contaminantes se encuentran entonces confinados bajo una 'capa de inversión' que actúa como un tapón térmico. Los fenómenos de inversión térmica no provocados por la topografía, se producen principalmente en invierno, en situaciones anticiclónicas o de altas presiones que corresponden con días soleados y sin nubes.

Inversiones térmicas